Nueva detención del periodista Pepe Rei por orden del juez Garzón.
      Información publicada en GARA el 19 de enero de 2001.


      OPERACION JUDICIAL CONTRA LA LIBERTAD DE EXPRESION
      El magistrado Baltasar Garzón ordenó una nueva detención del periodista Pepe Rei

      Agentes de la Policía española detuvieron ayer al periodista Pepe Rei en la redacción de «Ardi Beltza», revista que dirige, por orden del juez Baltasar Garzón en relación al sumario 18/98. La decisión del magistrado se difundió a mediodía, horas después de que se conociera que el juez Juan del Olmo le había citado a declarar hoy por el vídeo «Periodistas, el negocio de mentir». Antes de su arresto, trabajadores de la revista detectaron la presencia de policías de paisano en las inmediaciones de la redacción de Errenteria, vigilancia que también fue percibida en los alrededores de la vivienda del periodista en Donostia. Alazne BASAÑEZ | ERRENTERIA

      «¿Tienes la medicina? Llevo las pastillas para los problemas cardiovasculares». La conversación se produjo segundos antes de que, a las 16.40, un timbrazo diera entrada a agentes policiales en la sede central de la revista ''Ardi Beltza'', de donde el periodista Pepe Rei salió detenido, con las manos esposadas a la espalda, hacia la comisaría de la Policía española en Donostia y, posteriormente, hacia Madrid.

      El escueto diálogo retrotrajo a amigos y compañeros del periodista a una situación anterior también preludiada por el rumor mediático de su detención, arresto pospuesto en días por la intervención de corazón a la que fue sometido para colocarle un «bypass».

      «Venimos a notificarle la orden de detención dictada por el juzgado número 5 de la Audiencia Nacional...» comunicó a Rei uno de los agentes de paisano encapuchados que, junto a otros dos miembros de la Policía española uniformados y con cascos, entraron en la redacción central de la revista.

      Mientras el periodista era esposado en el descansillo, eran ya audibles los gritos de solidaridad emitidos por medio centenar de personas concentradas ante el portal del inmueble con una pancarta en defensa de la libertad de expresión y en demanda de que «dejen en paz a Euskal Herria». «Aupa, Pepe», «Eutsi», «Pepe, herria zurekin», gritos de ánimo que en medio de aplausos acompañaron la entrada del director de ''Ardi Beltza'' en uno de los furgones policiales. «Alde hemendik» y pitadas para los efectivos de las FSE.

      Pocos segundos cargados de emoción que prologaron una larga espera que, en el día de ayer, se inició ya por la mañana, cuando compañeros del periodista detectaron la presencia de coches sin identificación policial en las inmediaciones de la redacción. La casa de Rei era también objeto de la misma atención, según informaron a GARA sus allegados.

      Los malos augurios tomaron cuerpo a mediodía, cuando una emisora de radio daba a conocer que el juez Baltasar Garzón había dado orden de detención inmediata del periodista, así como que solicitó al magistrado Juan del Olmo, que había citado para hoy al periodista para declarar sobre el vídeo «Periodistas, el negocio de mentir», que se inhibiera en el caso a su favor.

      En la redacción de ''Ardi Beltza" de Errenteria todo era actividad, entradas y salidas, llegadas de trabajadores y de amigos, llamadas de teléfono constantes.

      Hechos sin reflejo real

      Rei, que se encontraba trabajando desde mediodía, no se había percatado de la vigilancia a la que era sometido hasta llegar a la redacción. Sentimientos de hastío y rebeldía se conjugaban en la cara del periodista al conocer la última decisión, hasta el momento, del juez Garzón, quien ya ordenó su detención el 7 de marzo de 1999, y que no quiso esperar a la comparecencia fijada para hoy ante su colega Del Olmo.

      Poco después del anuncio de la sorpresiva orden, agencias y emisoras de radio difundían que Rei estaba detenido. El estupor dio paso a comentarios jocosos y bromas que rompieron momentáneamente la tensa espera.

      Móviles y fijos no dejaban de sonar. «Todavía no. Tengo policías esperando abajo... tranquilidad», Rei respondía a las llamadas de amigos ­muchos a tenor del soniquete telefónico­ que escucharon las informaciones difundidas.

      Todo eran cábalas. «¿Por qué no suben?», preguntas cruzadas entre los presentes que no obtenían respuesta. «Se han movido», «Siguen ahí», comentarios de vecinos que se concentraban en las inmediaciones de la redacción y daban cuenta de los movimientos de los policías de paisano que se encontraban en el exterior. Recuerdos de otras detenciones ­hasta en tres ocasiones­, pasos por los calabozos y cárcel. La espera hacía mella en el interior de la redacción. «¡Qué estreno glorioso has tenido!», bromas para relajar el ambiente dirigidas a un joven que ayer iniciaba su trabajo en la revista ''Ardi Beltza'' y que asistió a la detención de su recién estrenado director.

      16.15. Llamada en el portero automático. «¿Son ellos?». Falsa alarma. Son más conocidos y redactores de la revista.

      «Ya vienen»

      Pasadas las 16.30, desde las ventanas de la redacción son visibles las furgonetas policiales que llegan a la localidad guipuzcoana.

      «Ya vienen». Comienzan las despedidas. «Cuídate», «Ahora tendrás tiempo para leer», risas contenidas. Abrazos. El tiempo se acaba, pero aún hay ocasión para despedirse, de forma más íntima de su hija, que no puede contener las lágrimas cuando, poco después, ve a su padre en el furgón policial. Rei se viste el forro polar y espera. La llamada a la puerta y la entrada de los efectivos policiales es inmediata. Son las 16.40.

      Abajo, el medio centenar de personas despide con gritos de ánimo al periodista. Las furgonas policiales se alejan de Errenteria.

      Poco después, Iñigo Iruin recibe una llamada desde la comisaría de Donostia comunicándole que Pepe Rei le ha designado como abogado.

      Le informan que el arresto del periodista está relacionado con el sumario 18/98 que instruye Baltasar Garzón tras la clausura del diario ''Egin'' que no se iba a practicar ninguna diligencia, ni tomar declaración al detenido.

      Según le indicaron, el periodista iba a ser trasladado a Madrid para pasar a las 10.00 de hoy ante el juez Baltasar Garzón y, posteriormente, ante el magistrado Juan del Olmo.

      Los trabajadores de la revista que dirige Pepe Rei se mantuvieron en sus puestos.

      A media tarde, hicieron público un comunicado de prensa en el que definieron la detención del director de la revista en la que trabajan como «un aberrante e inaceptable ataque a la libertad de pensamiento y de expresión en un Estado que se pretende de Derecho».

      Recordaban la trayectoria profesional de Rei, un camino en el que «no ha hecho otra cosa que informar a la ciudadanía sobre asuntos que los poderes del Estado español intentan mantener bajo un manto de silencio».

      Consideraron, por ello, «ridículo, juridicamente impresentable, incluso pueril, establecer la mínima relación causa-efecto entre las informaciones de Pepe Rei ­y de ''Ardi Beltza''­ y acciones de carácter violento por parte de otras personas u organizaciones».

      «Campaña mediática feroz»

      Los compañeros de trabajo de Rei destacaron que su detención responde «a la feroz campaña mediática que, encabezada por Luis del Olmo y Mayor Oreja, empezó en noviembre y se ha relanzado en los últimos días. Una campaña plagada de falacias», denunciaron en el comunicado de prensa.

      Los trabajadores enmarcaron, así, el arresto del director de ''Ardi Beltza'' en «la tremenda ofensiva desatada por esos poderes desde hace ya tiempo contra el movimiento independentista vasco, el nacionalismo vasco en general, y las personas, colectivos e ideas que no se pliegan a los dictados del pensamiento único».

      En su comunicado, los trabajadores consideraron que el magistrado Garzón «se ha lanzado sobre Pepe Rei para colgarse otra medalla ante las fuerzas más reaccionarias e intransigentes del Estado español, precisamente cuando su figura y su trabajo están siendo duramente criticados en amplios sectores, incluida la propia Audiencia Nacional».

      Tras indicar que continuarán con «su trabajo periodístico de investigación y de denuncia social», la redacción de ''Ardi Beltza'' reclamó la inmediata puesta en libertad de Rei y realizó un llamamiento a la ciudadanía a movilizarse «en contra de este atropello vergonzoso», según subrayaron en el comunicado remitido a los medios de comunicación.

      El llamamiento tuvo ayer una primera plasmación en las calles de Errenteria. Doscientas personas participaron en una asamblea informativa y, posteriormente, en una concentración en protesta por la detención de Pepe Rei.

      En el transcurso de la movilización, se realizó una llamada para acudir hoy a Madrid y «acompañar» al periodista durante sus comparecencias ante los dos magistrados de la Audiencia Nacional.

      La movilización en la calle se repetirá hoy en Errenteria, la cita es a las 20.00.


      Reflexiones en voz alta

      Mientras esperaba en la redacción de la revista ''Ardi Beltza'' su arresto ­ «como se suele decir es la crónica de una detención anunciada» ­, el periodista Pepe Rei reflexionó en voz alta sobre distintas cuestiones.

      * ESTADO ANIMICO

      «Estoy muy aburrido de toda esta historia. Me encuentro en esta situación desde noviembre del pasado año. Es un día sí y otro también».

      «No es solamente mi situación personal, cómo me encuentro yo. Afecta también a mi familia. Mi madre vive en Inglaterra y ve diariamente el canal internacional. Antes de oír lo que dicen de mí, accede al teletexto para prepararse, de alguna forma, ante lo que ese día va a escuchar en el informativo sobre su hijo».

      «Intento racionalizar toda esta historia y situarla políticamente».

      * ORDEN DE ARRESTO

      «Estoy sorprendido. Me encuentro en libertad bajo fianza y me presento todos los meses en el juzgado. He acudido siempre que me han citado».

      «Es la crónica de una detención anunciada».

      «¡A ver cuántas vacaciones me dan esta vez! Creo que no serán cortas».

      «He estado tres veces en el maco. Esta vez voy dentro directamente».

      «Me da la sensación de que, una vez más, se pretende un golpe de efecto mediático por parte de Garzón, en el sentido de decir que éste no venga por su pie a declarar, que venga detenido».

      «Soy absolutamente inocente de cualquier tipo de colaboración con ETA».

      * LIBERTAD DE EXPRESION

      «Soy la avanzadilla de una caza de brujas que se inicia contra los medios de comunicación de Euskal Herria, contra las voces discrepantes».

      «En breve me convertiré en rehén de Luis del Olmo, de su amigo Garzón y de la extrema derecha española».

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